Diario levante . Comunitat Valenciana. Domingo, 1 de abril de 2007
El presidente centra sus promesas en el Medio Ambiente mientras la UE censura su urbanismo
Julia Ruiz, Valencia.
El informe de los eurodiputados que visitaron la Comunitat a principios de marzo para comprobar in situ una vez más las denuncias sobre abusos urbanísticos ha ensombrecido las promesas verdes que han centrado la agenda política de Francisco Camps los últimos días. El presidente estrenó la semana con el anuncio de constituir una comisión interdepartamental sobre al cambio climático y la promesa de que si revalidaba su mandato haría hueco en el organigrama de la Generalitat a una secretaría autonómica sobre esta materia. Cuarenta y ocho horas después, el Consell ponía a funcionar el nuevo órganismo convocando una primera reunión. Nada más concluir, el vicepresidente del Consell, Víctor Campos, relataba en una rueda de prensa un paquete de medidas, algunas tan ambiciosas como lograr la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero hasta un 25%, eso sí, en el plazo de trece años.
La política de altos vuelos en materia medioambiental que ha salpicado el discurso del presidente Camps choca con el rapapolvo que su Consell ha recibido desde la Unión Europea por la gestión en los asuntos domésticos. Mientras el Ejecutivo valenciano anunciaba medidas para evitar el calentamiento de la tierra, la delegación europea revalidaba su idea de un urbanismo salvaje poco respetuoso con esta parte del planeta. Es más, los europarlamentarios denunciaban el trato recibido por las autoridades valencianas y regresaban a Bruselas con el convencimiento de que no existía voluntad política de acabar con los abusos.
Ante las críticas, el Consell ha reaccionado ahondando en su estrategia de matar al mensajero. Con todo, el nuevo varapalo desde Europa a la política urbanística echa por tierra los intentos del Ejecutivo de Camps de reconducir la imagen de una política despreocupada por la conservación del medioambiente. Aunque los anuncios verdes han tratado esta semana de contrarrestar la visita de los europarlamentarios, la operación de lavado de imagen es mucho más antigua y se remonta a la última remodelación del Consell con el relevo de Rafael Blasco del departamento de Territorio. La llamada «política sandía» del nuevo conseller, Esteban González Pons, ha apuntado también en los últimos tiempos hacia objetivos de altura. Recientemente y con motivo del primer encuentro sobre calentamiento global que inauguró en Madrid el ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, Pons anunció el proyecto Zumos oil, cuyo objetivo es la obtención de bioetanol a partir de la pulpa del desecho de la naranja.
Plan Eólico
El interés de Presidencia de resaltar esta semana las promesas medioambientales culminó el viernes en un acto celebrado en el Palau de la Generalitat sobre el Plan Eólico. El presidente habló de una inversión total de 2.000 millones de euros y de la creación de 2.000 puestos de trabajo e insistió en promesas ya anunciadas como que en 2010 el 40% de la potencia eléctrica instalada y el 30 % de la energía eléctrica consumida provendrán de energías renovables.
Aunque este tipo de mensajes han acaparado la agenda política de Camps, el presidente ha lanzado otros compromisos relacionados con la inversión en cultura y en sanidad. En un acto de partido en Ontinyent prometió un nuevo hospital comarcal.

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