La Justicia cambia un proyecto eólico porque daña una casa de turismo rural
La Voz de Galicia . Medio rural. Viernes, 4 de mayo de 2007
La sentencia obliga a instalar los molinos a dos kilómetros de un núcleo habitado de Paradela
Endesa, promotora de los parques, ha recurrido al entender que las instalaciones cumplen la legalidad
(Mario Beramendi | santiago)
El medio rural gallego ha vuelto a ganar una batalla en la guerra que mantiene con la Xunta y las eólicas. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha dictado una sentencia en la que obliga a modificar el proyecto de dos parques eólicos promovidos por Endesa en Paradela (Lugo), al entender que generan un impacto en el núcleo habitado y dañan el negocio de una casa de turismo rural. La propietaria del establecimiento, Mercedes Cela; y su marido, Juan Fernández, recurrieron en el 2004 ante la Administración de Fraga, pero su propuesta se denegó por la vía del silencio administrativo. El Tribunal entiende ahora en su fallo que cabe la admisión de una parte del recurso que se presentó y que en los proyectos deben introducirse modificaciones sustanciales.
Entre estas reformas figura que los molinos se sitúen a un mínimo de dos kilómetros del núcleo habitado, que la Xunta costee la insonorización del establecimiento turístico y que que se alejen a más de 500 metros las líneas de alta tensión. El frente judicial abierto por Mercedes Cela no es el único: unos 200 vecinos de Paradela también han interpuesto un recurso de alzada en la Delegación Provincial de Industria de Lugo en el que se oponen a la instalación de uno de los dos parques (el de Serra das Penas).
Los campesinos consideran que sus fincas van a perder valor y que no se les pagará un precio justo por sus tierras. «O fallo do Tribunal recoñece que eses proxectos, tal e como estaban concebidos, ían xerar moitos perxuizos económicos nesta zona da Ribeira Sacra por onde pasa o Camiño de Santiago», precisa Mercedes Cela, la demandante.
Endesa, promotora de los parques de la zona, ha recurrido el fallo del TSXG. La empresa eléctrica considera que las instalaciones eólicas cumplen la legalidad. Respecto a la distancia de los aerogeneradores con el pueblo, la compañía entiende que se respeta lo establecido en el Plan Eólico de Galicia y en la Lei do Solo, donde se fija que los molinos deben estar a más de 250 metros de las viviendas. «En los dos parques, el de Serra das Penas y el de Paravento, la distancia respecto a las viviendas es de 500», precisan en Endesa. La compañía también asegura que ambos proyectos han pasado estrictos controles medioambientales.
La Consellería de Industria, que lidera el nacionalista Fernando Blanco, no ha recurrido el fallo del TSXG, ya que se trata de una iniciativa eólica en proyecto que no está aún construida.
LOS CAMPESINOS GALLEGOS LUCHAN POR LOS BENEFICIOS DEL VIENTO
La sentencia que afecta a las dos instalaciones eólicas de Endesa en Lugo no es la primera que resulta favorable a demandantes del medio rural. A comienzos de este año, el TSXG resolvió a favor de la retirada de 23 de los 30 molinos del parque de Chantada, del complejo Faro Farelo, que explota la empresa Enerfín.
¿Utilidad social?
El fallo daba la razón a la Comunidade do Monte Veciñal Argozón, que en el 2003 presentó una demanda contra la Xunta y la empresa eólica al estimar que, sin una causa justificada, se deterioraba la utilidad pública de un monte.
Esta decisión judicial, recurrida por la Administración gallega y por la compañía, recuerda que esta instalación energética se encuentra en terreno de Red Natura y que no se motiva suficientemente la prevalencia de la iniciativa eólica sobre la utilidad social del monte. El medio rural gallego ha abierto una batalla para sacar tajada del suculento negocio de las energías renovables.
Los montes vecinales de la comunidad gallega obtienen ahora sólo un 1% de la producción de los parques y aspiran a lograr un 10%.
Además, han abierto un segundo frente con la energía solar. Los propietarios forestales quieren que se revise la normativa urbanística en suelo rústico para que puedan poner en marcha instalaciones solares fotovoltaicas. Con todas estas iniciativas, los habitantes del rural de Galicia pretenden disponer de unas rentas complementarias a las derivadas de las explotaciones agroganaderas y, de esta forma, hacer que la vida en el campo sea más rentable para evitar así el éxodo de las generaciones más jóvenes.
